Un deleite para la vista
Por un pasaje sinuoso de ensoñación hiperreal, entro en una historia que he leído antes; un palacio junto a un bosque con nubes que lo rodean, establece laescena de lo que decido que suceda a continuación.
Escucho un ruidoso estrépito en la distancia. Dando un salto en estado de ensueño, me veo impulsada hacia adelante y el ruido se acerca hasta que me lleva a una mesa puesta para una desenfrenada orgía poética.
Viejos acordeones, risas carcajeantes y el tintineo de la porcelana inundan un anfiteatro ajardinadorico en flores silvestresabandonadas a su suerte.
En el centro, una larga mesa dispuesta para la gula. Pisos de delicias horneadas, juegos de cartas con fortuna, copas de champaña abandonadas, velas goteantes y platos dispares. Un festín para los ojos, acerco una silla
y también me como mi pastel.