Perdido en un laberinto
Bajo la sombra del castillo yace un laberinto de altos setos que me invita a entrar. Con cada salto, sus verdes y cuidadas paredes se estrechan y se alargan, incitando a una persecución por un laberinto que no puedo rechazar.
Callejones sin salida, nuevas aperturas, guaridas de jardines hundidos e ilusiones de dirección, vislumbro personajes de una fiesta del té que tropiezan con sus vestidos mientras corren hacia la misma salida que yo.
Cargada por el estado de ensueño, mis pasos no tienen peso ni resolución. Quizás me quede perdida un tiempo, el camino hacia lo desconocido siempre ha sido mi favorito.