Cada celebración del Año Nuevo Lunar significa el comienzo de un nuevo año en el calendario lunisolar chino. Con orígenes que se remontan a miles de años, el festival —que antaño era una época para honrar a las deidades y a los antepasados— es ahora una ocasión para ver a los seres queridos y (por supuesto) comer hasta la saciedad.
Este Año Nuevo Lunar rinde homenaje al quinto animal en el ciclo recurrente de doce años del zodíaco chino: el dragón. Los años anteriores del Dragón también fueron 2024, 2012, 2000, 1988, 1976, 1964, 1952, 1940, 1928 y 1916. En la cultura china, se dice que los dragones representan el poder, el éxito, el honor y la buena fortuna.
El Año del Dragón —o «dragón de madera» para ser exactos— comienza oficialmente el 10 de febrero y termina el 29 de enero de 2025. Además de preparar alimentos para representar deseos de salud, longevidad y prosperidad, es tradicional vestir de rojo, que es un color de la buena suerte.
¿Por qué vestimos de rojo en el Año Nuevo Lunar?
Comprender el simbolismo de los colores es clave para vestirse en el Año Nuevo Lunar. El rojo, que representa la buena fortuna y la alegría, es el color por excelencia de esta celebración.
La importancia del rojo durante el Año Nuevo Chino va más allá de la estética. Se cree que el rojo ahuyenta a los espíritus y atrae la abundancia y la prosperidad. El rojo significa vida, pasión y, de forma innata, tiene una profunda importancia cultural e histórica más allá de su atractivo visual.